Durban BCC empezó en mercadillos, vendiendo zapatillas de casa para hombre y mujer mayor. Madrugando, montando cada puesto y trabajando de lunes a lunes para sacar un negocio adelante.
Somos una empresa familiar que ha crecido a base de esfuerzo real, constancia y muchas horas atendiendo cara a cara. Cada venta nos enseñó algo. Cada cliente nos ayudó a mejorar.
Con el tiempo entendimos que no queríamos limitarnos a vender zapatos. Queríamos construir algo diferente: una forma de atender más cercana, más humana, donde cada persona se sienta escuchada, asesorada y cómoda, como si estuviera en casa.
Hoy seguimos creciendo con esa mentalidad. Soñamos con abrir más zapaterías, llegar a más ciudades y seguir evolucionando como marca. Pero hay algo que no va a cambiar: el trato personal, la honestidad y la responsabilidad con cada cliente.
Porque Durban BCC no nació para ser una tienda más.
Nació para crecer sin olvidar de dónde viene.